¿Qué es el kéfir?
El kéfir es una bebida fermentada que se produce tradicionalmente a partir de leche.
Tiene su origen hace miles de años en la región del Cáucaso Norte, en Rusia, así como en el Tíbet y Mongolia. La elaboración y el consumo de este producto se generalizaron durante el siglo XIX.
Aunque esta bebida siempre se ha consumido por sus múltiples beneficios a la salud, recientemente se popularizado en Occidente. De hecho, hoy en día se podemos encontralo en la mayoría de los supermercados a precios accesibles al publico en general.
Los probióticos, o bacterias «buenas», presentes en el kéfir son la parte fundamental por la cual este producto tiene numerosos beneficios para la salud digestiva
Curiosamente, los «granos» de kéfir —las bacterias y levaduras utilizadas en el proceso de fermentación— surgieron de forma natural y no se pueden producir artificialmente. Esto significa que los granos que se utilizan hoy en día para elaborar kéfir son descendientes directos de los que se descubrieron por primera vez hace miles de años.
Los microorganismos presentes en los granos de kéfir son simbióticos, lo que significa que pueden coexistir sin necesidad de otros alimentos. Sin embargo, cuando se añaden los granos de kéfir a la leche, las bacterias y las levaduras la utilizan como alimento y se multiplican iniciando asi el proceso de fermentación.
La fermentación se produce cuando los microorganismos transforman los alimentos en otras sustancias químicas, lo que modifica su sabor y crea nutrientes saludables.
A continuación se presentan algunos de los beneficios de esta tradicional bebida:
1.Ayuda a manejar el estrés
¿Podría ayudar el kéfir a afrontar mejor las situaciones estresantes? Un estudio de laboratorio sobre el consumo de kéfir así lo afirma. La investigación mostro que esta bebida probiótica modificaba la composición de la flora intestinal, favoreciendo el aumento de bacterias que producen ácido gamma-aminobutírico (GABA).
«Este aminoácido tiene un efecto calmante sobre el cerebro, lo que ayuda a relajarse», explica Sommer. «También se sabe que otras sustancias presentes en el kéfir —como las vitaminas del grupo B, el magnesio y el triptófano— ayudan a bajar la tensión al generar y regular las sustancias químicas cerebrales que mejoran el estado de ánimo».
2. Tiene propiedades antibacterianas
Algunos de los probióticos presentes en el kéfir pueden ser tan eficaces como los antibióticos a la hora de combatir algunas bacterias nocivas. El Lactobacillus kefiri, que solo se encuentra en el kéfir, puede inclusive ralentizar o detener el crecimiento de bacterias peligrosas como la salmonela, el H. pylori y la E. coli.
3. Bajo en lactosa
El kéfir tiene un contenido tan bajo en lactosa (azúcar de la leche) que incluso las personas con intolerancia a la lactosa suelen poder consumirlo sin sufrir los clásicos problemas habituales que provocan los productos lácteos
«A medida que el kéfir se fermenta, las levaduras y bacterias que contiene descomponen el azúcar de la leche y, en última instancia, lo convierten en un producto con un contenido de lactosa extremadamente bajo», explica Sommer.
Señala que, aunque existen opciones totalmente libres de lácteos, no tienen el mismo perfil nutricional que el kéfir clásico.
4. Regula la digestión
Para mantener una buena digestión, el organismo necesita bacterias beneficiosas en los intestinos. Como probiótico, el kéfir favorece esta flora bacteriana y ayuda a prevenir problemas como la diarrea, el estreñimiento, los gases, la hinchazón y los calambres intestinales.
5. Mejora la salud ósea
El kéfir es una estupenda fuente de calcio, vitamina K2 y magnesio, todos ellos nutrientes necesarios para mantener unos huesos fuertes. Su contenido en calcio ayuda a desarrollar y mantener la densidad ósea, reduciendo el riesgo de osteoporosis y fracturas. La vitamina K2 presente en el kéfir desempeña un papel crucial en el metabolismo óseo, ya que dirige el calcio hacia los huesos y los dientes en lugar de hacia los tejidos blandos. Además, los probióticos del kéfir mejoran la absorción del calcio, lo que contribuye aún más a la salud ósea. El consumo regular de kéfir puede ser excelente complemento para una dieta destinada a mantener la fortaleza ósea y prevenir la pérdida ósea relacionada con la edad.
6.El kéfir ayuda a reducir la inflamación
La inflamación puede provocar o ser una consecuencia de numerosas afecciones y enfermedades. El kéfir puede reducir la inflamación, lo que se traduce en un menor riesgo de desarrollar determinados padecimientos. Además, la reducción de la inflamación puede aliviar los síntomas de afecciones que ya padezcas, como la artritis reumatoide o el síndrome del intestino irritable.
7. Aumenta tu aporte de antioxidantes
Beber kéfir aporta a tu organismo antioxidantes adicionales. Los antioxidantes ayudan a proteger las células de tu cuerpo frente a los radicales libres . Dado que los radicales libres pueden provocar numerosos problemas de salud, el kéfir puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, oculares y neurológicas.

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